Un espacio personal, multipropósito, con contenido variado, donde hay lugar para la creación y la opinión.

viernes, diciembre 30, 2005

Poniendo el grito en el suelo



"Rafa, guarda que vienen los pacos" "Aguántate un metro que este panfleto no lo tengo"

Durante la dictadura de Pinochet, los partidos políticos entraron en un receso forzado, se ejerció un estricto control sobre los medios de comunicación y se coartó la libertad de expresión. Uno de los pocos espacios, aunque estrictamente ilegal, en que se pudo plasmar las apasionadas ideas de los distintos grupos en conflicto, fue el panfleto.

Mi amigo Rafael Karque recogió en universidades, lugares de concentración y calles, casi quinientos de estos papeles que dan cuenta de los agitados días que Chile vivió bajo el régimen militar.

Justo cuando se cumplieron 30 años desde que fuera bombardeado el Palacio de La Moneda, con mi otro gran amigo, Tito Aguirre, ganamos un proyecto Fondart que nos permitió restaurar, conservar y digitalizar esta colección única. Además, montamos una exposición en los jardines de la Biblioteca Nacional, editamos un catálogo e incluimos el tema en el sitio web de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, "Memoria chilena".

Revisar estos volantes permite revivir, desde una perspectiva única, una de las etapas más difíciles de la historia nacional. Los invito a viajar al pasado pinchando en el panfleto.

domingo, diciembre 25, 2005

El líder.

“Fue un gran hombre, tal vez, el hijo más prominente que haya tenido nuestro pueblo. Hoy, sólo somos un puñado de ciudadanos agradecidos los que lo venimos a despedir y esto no hace más que confirmar que quien estuvo a la cabeza de la lucha contra la delincuencia, cumplió a cabalidad con su labor. Como él mismo decía “Yo soy quien escribe las reglas y estoy por sobre las reglas. Y si para limpiar este cochino lugar me tengo que ganar algunos enemigos, no me importa estar sólo en el día de mi funeral.””

Cavando en sus túneles, Benito tiene tiempo de sobra para reflexionar y, casi siempre, revisa, con satisfacción, la forma en que ha construído un modo de vida, tan original y tan eficiente. Cuando tuvo que irse de su casa, era poco más que un niño y por casualidad fue a dar a una pequeña pieza mal oliente, contigua al cementerio. Al recordar, sonríe y no puede dejar de sorprenderse de cómo se van entrelazando los acontecimientos.

“Dios lo tendrá en su reino como uno de sus favoritos. Lo premiará como sólo se hace con aquellos que lo han dado todo para terminar con el vicio y la corrupción. Y si tiene que perdonarlo, si es que alguna de las cosas que se dicen de nuestro líder llegaran a ser ciertas, lo hará. Nuestro Señor, que diseña el Plan Celestial, sabe mejor que nadie que al combatir las Sodomas y las Gomorras de la Tierra, a veces, pagan justos por pecadores.”

La idea surgió como una revelación. Fue al ver pasar uno de los tantos cortejos fúnebres. ¿Dónde irá a parar el alma y dónde el cuerpo? ¿Dónde los recuerdos y dónde los zapatos? Lo inmaterial al carajo, Benito no tenía nada y no se iba a quedar de brazos cruzados mientras finos trajes, cadenas de oro y hasta billeteras cargadas, descansaban inútilmente bajo tierra. Poco le costó conseguir una pala y comenzó a trabajar ahí mismo, en su habitación.

“Con orgullo, declaro que su familia somos nosotros y, aunque él hubiera preferido que no los nombre, es justo decir que su mujer y su hijo fueron débiles y no comprendieron la misión de nuestro eterno líder. Él plantó la semilla y nosotros somos los frutos. Bastará una mirada para reconocernos, un gesto para actuar sin vacilación.”

Con sorprendente energía hizo un forado a los pies de su destartalada cama. Miles de paladas, kilos de tierra ensacada e ingeniosamente reubicada. En unos días ya había penetrado en el cementerio. Su túnel se alargaba por debajo de los ataúdes enterrados. Socavando el techo de su galería en los lugares indicados, hacía caer los sarcófagos. Cigarreras de oro, camisas de seda, revólveres de cacha nacarada, bastones principescos, su botín parecía superar el tesoro del pirata más renombrado. Al cabo de unos años, los pasillos subterráneos formaron una verdadera ciudadela.

“Fue el mejor y murió como el mejor. Mil balas enemigas tuvo que esquivar, sólo la propia pudo ser certera. No le tembló la mano para acabar con la escoria de este pueblo y tampoco, para tomar su última y valiente decisión. Llegó el momento del adiós y mientras él duerme eternamente en paz, nosotros no descansaremos para continuar con su misión”

De los entierros añosos rescataba artefactos que hacían tartamudear a los expertos anticuarios. Cuando se abría paso hasta un recién llegado, se apropiaba de elegantes ropas y hasta de hinchadas carteras. Con estas recompensas fantaseaba mientras daba los últimos golpes de picota. Finalmente, la delgada capa de tierra cedió ante el peso de la caja mortuoria. Benito no esperaba impresionarse con una macabra escena mil veces vista. El féretro se partió al golpear el piso de la galería, su inanimado ocupante se dobló, como si se sentara, impulsado por un último reflejo post mortem. Al enfrentarlo, cara a cara, el terror hizo que las palabras surgieran automáticas desde su olvidada memoria infantil: “No papá, te juro que yo no fui.”

domingo, diciembre 18, 2005

Feliz Navidad

Han pasado 2005 años y recordar la fecha de nacimiento de un ¿ser humano? sigue siendo una de las principales fiestas para buena parte de los habitantes de este planeta. ¿Qué pasó? ¿Cómo ocurrió esto? Creo en la existencia de Jesús y cuando digo “creo” lo digo a partir de la razón porque no soy un hombre de fe. (Ciertamente me gustaría serlo). Es más, tiendo a pensar que los milagros ocurrieron y que no fueron un capricho, sino que correspondieron a una extremadamente eficiente estrategia de marketing. Sin ella, las enseñanzas del buen Maestro hubieran pasado sin pena ni gloria. Reflexiono y me debato entre las profundas contradicciones que aquejan a los agnósticos. Lo cierto es que, a pesar de las tergiversaciones, las manipulaciones y los acomodos para beneficiar intereses políticos, siento una conexión positiva con las enseñanzas de este fascinante personaje. Me sumo a los festejos y les deseo una hermosa Navidad.



Powered by Castpost

jueves, diciembre 15, 2005

Primera vez.

Siguiendo con la lista de mis fracasos literarios, un microcuento ignorado por el jurado del concurso "Valparaíso en 100 palabras".

Diez. Va a ser imposible. Nueve. Cómo voy a estar en la boite Neptuno exactamente a medianoche. Ocho. Si no fuera por los doscientos escudos que vamos a ganar, me devolvería a la calle Viana. Siete. Gabriel me va a matar si no llego. Seis. Nuestro primer contrato tenía que ser justo hoy. Cinco. Cómo voy a pasar entre este mar de gente. Cuatro. Si “Gato” fuera algo más que un apodo, me iría saltando por los techos. Tres. “Hi Bass”, sabía que con ese nombre ridículo, las cosas no podían empezar bien. Dos. Hola Mario. Uno. Feliz año nuevo.

domingo, diciembre 11, 2005

Murg Makanguala


Hace días me ronda el concepto “Arte culinario”. ¿Hay en ingredientes, condimentos y salsas, materiales suficientes como para expresar lo que existe al interior de un creador? ¿Cuántas emociones distintas se pueden transmitir con vegetales, carnes y frutos del mar? En definitiva, la inútil interrogante es si la alquimia de la cocina cumple con la definición que dice que el arte es el acto o facultad mediante los cuales, valiéndose de la materia, imita o expresa el hombre lo material o lo inmaterial, y crea copiando o fantaseando. Desde el punto de vista del que se enfrenta a la obra, las conexiones me parecen más evidentes. El comensal vive una experiencia sensorial que, como al consumidor de las artes clásicas, le puede significar descubrir y descubrirse. Menos obvia es la posibilidad de que la estimulación de los sentidos, por parte de un manjar, provoque una reflexión.

Como un artesano, que copia diseños ancestrales, he preparado varias veces el Murg Makanguala. Como un viajero compulsivo, me he dejado llevar por sus sabores.

(Para cuatro personas)
Ingredientes:
4 tomates
½ taza de crema
2 pechugas de pollo cocidas
100 grs. de almendras molidas
½ cucharada de canela molida
8 hojas de laurel
½ cucharada de nuez moscada
4 clavos de olor
80 grs. de mantequilla
Cilantro
Sal

Preparación:
El primer paso es licuar los tomates, sin pelarlos, y luego ponerlos en una olla mediana. Después se agrega el pollo trozado junto con el laurel y la mantequilla. Se añade una taza de agua y se cocina por unos 10 minutos. La crema se vierte en la misma olla, al igual que el resto de los aliños. Antes de retirarlo, es necesario cocinar por cinco minutos más.

martes, diciembre 06, 2005

Serafín


Un microcuento despreciado por el jurado de "Santiago en cien palabras".

Un golpe fue suficiente para que cayera. Eran las diez en punto. Serafín se veía pequeño pero fuerte, tenía veinte años. Ser un lanza le había costado estar preso treinta semanas. En la cárcel cambió mucho. Junto con otros cuarenta reclusos, se dedicó a leer la Biblia. Con sólo cincuenta pesos en los bolsillos, volvió al centro. Nada más sesenta segundos tardó en entender. Ahora sólo robaría cruces. Juntaría setenta. Una por cada año de su abuela. Corrió unos ochenta metros con su primer Cristo en la mano. Uno noventa medía el enorme paco que lo golpeó. Serafín murió recién.

jueves, diciembre 01, 2005

Ligeia


Acabo de terminar la relectura del cuento "Ligeia" de Edgar Allan Poe y volví a quedar paralizado ante las palabras.

"Miraba el delicado perfil de la nariz, y sólo en los elegantes medallones de los hebreos había contemplado una perfección así. Tenía la misma superficie completa y suave, la misma tendencia casi imperceptible a ser aguileña, las mismas aletas armoniosamente curvas, que revelaban un espíritu libre. Contemplaba la dulce boca. Ahí se veía realmente el triunfo de todas las cosas celestiales: la magnífica sinuosidad del labio superior, la suave y voluptuosa calma del inferior, los hoyuelos juguetones y el expresivo color; los dientes que reflejaban con un brillo casi sorprendente los rayos de luz bendita que caían sobre ellos en la más serena y plácida y, a la vez, espléndida y radiante sonrisa. Analizaba la forma de la barbilla, y aquí también encontraba la noble amplitud, la suavidad y la majestad, la plenitud y la espiritualidad de lo griego, el contorno que el dios Apolo reveló sólo en sueños a Cleomenes, el hijo del ateniense."

¿Y ahora qué hago? ¿Retomo mi impulso lector como si nada hubiera pasado? Nuevamente recurro a ustedes. Esta vez para que me recomienden el libro que me vuelva a poner en movimiento. Desde ya, muchas gracias.